A LA CONQUISTA DEL LIBRO

A LA CONQUISTA DEL LIBRO

Adán Buenosayres es una librería que estuvo a punto de cerrar, y que de las cenizas resurgió como cooperativa. Tras un año de experiencia, hoy busca sostenerse en una actividad en crisis.

“La transición yo la venía pensando hace mucho tiempo. No fue una salida solamente a la crisis, sino que tiene que ver con el objetivo de fundar un espacio de la economía social en el ámbito del libro”, nos contó el ex dueño y ahora asociado, David De Vita. Y él mismo lo remarca: la gente no se espera que un dueño se organice con sus trabajadores para llevar adelante el difícil momento, sino, que vacíe, desaparezca y los empleados se hagan cargo del enorme pasivo de su empleador. Pero no es el caso. “Es un desafío para nosotros. No somos la única, hay una librería en Rosario que está siguiendo el mismo desarrollo”.

LIBROS: ACTIVIDAD EN RECESIÓN

La impresión está en alerta roja. A lo largo del 2016 se importaron un 50 por ciento de libros más que el 2015, la caída de la demanda fue del 26 por ciento y las editoriales están operando al 57 por ciento de su capacidad total instalada. Esto significa, que los grupos con capitales para importar traen más barato del exterior y sólo remarcan su precio al venderlo a las librerías. Mientras tanto, la industria nacional, cae en la debacle. “Nosotros somos un eslabón muy débil en la cadena de la comercialización del libro, porque la editorial siempre tiene más capital para sostenerse en momento de crisis, puede decidir bajar una tirada, registrar menos obras, reeditar menos libros que se les agotan o puede directamente no tirar nuevas obras. Esa retracción el editor la siente como una pérdida, pero distinto es para el sector gráfico y librero. Si al sector gráfico le baja el 50 por ciento de la producción queda arruinado, porque no puede tener la mitad de sus máquinas paradas. Y a las librerías les pasa lo mismo: cómo sostenés una caída de ventas en la cual no te dan los costos”, contó David.

Otros dos puntos fundamentales para esta actualidad fue, primero, la quita de las restricciones a la entrada de libros del extranjero, que fue impuesto en el 2011, y que hace que esos productos lleguen a la Argentina sin pagar IVA y exentos del arancel, mientras que los nacionales, sí pagan el impuesto al valor agregado en cada insumo y transacción. Por otra parte, cesaron las compras por parte del Estado, quien anualmente tomaba parte de la producción: “Sin dudas el sector está afectado por la importación. Todavía no es importante. A los que más perjudica es a los imprenteros y gráficos. Las editoriales, en la medida en que pueden importar y vender acá, remarcando los precios, no tienen el mayor problema, más allá de un problema de conciencia. El gobierno tiene que tomar nota de esto por si le interesa corregirlo”, destacó Devita.

 UNA OPCIÓN A LA CONCENTRACIÓN 

El libro está cautivo. La mitad del mercado le pertenece a cinco grupos, y el 30 por ciento, a sólo dos empresas transnacionales: Planeta y RandomHouse. Esta capacidad de controlar la actividad las pone por encima tanto de las editoras independientes y de las imprentas, dado que, como destaca Devita, toman decisiones de manera global: “estamos en una situación bastante débil. En cualquier momento esas empresas pueden decidir que les conviene editar en Colombia lo que se venderá en Argentina o editar en China para vender en toda América Latina. Porque toman decisiones globales, que no tiene que ver con los intereses nacionales”.

Ante esta situación, AdanBuenosayres se muestra como un ejemplo en el sostenimiento de una actividad impensadamente vital en la ciudad y el país: Capital Federal es el lugar con más librerías por metro cuadrado en el mundo. Ante esto, de un cierre, emergió una cooperativa. Pero una cooperativa que le esquiva a una política de liberalización del mercado: “a las librerías les podría dar lo mismo comprar libros nacionales o importados, pero no a nosotros, que apostamos a que la industria librera sea nacional e independiente, por una convicción social y política. Porque entendemos que las economías sólidas, son las de perfiles integrales, donde en un país se produce y se comercializa en gran medida lo que se produce en su interior”, concluyó David para Consumo Solidario.

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