Chau frío!

Las temperaturas invernales tienen dos enemigos: los caldos de Safra y los chocolatosos productos de Arrufat. Con trabajo cooperativo, las dos empresas le meten calor al cuerpo.

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El olor a verduras recién cortadas. La olla humeante. El vapor en las ventanas. La panza que cruje, ansiosa. Imágenes del invierno que se vuelven más ricas con los caldos de Safra: nutrición con calidad, balancean agua, fibras y proteínas en un solo plato. Tan exquisitos que si Mafalda los hubiese probado, le hubiesen encantado.

Los productos alimenticios de Safra son elaborados de forma cooperativa desde 2009,  cuando los  trabajadores  de   la empresa  recuperaron  la   fábrica.   Un día  llegaron a  planta y se encontraron con   candados  y  fajas.  Los  patrones los había  abandonado tiempo atrás. “¿Cómo hicimos? No  sé pero lo  único que    si   sabíamos   era    que    teníamos ganas  de   laburar”.  Así rememora   los comienzos  Graciela  Ávalos,  al  frente de  la  cooperativa que  produce la  línea Caldiet, una reconocida marca de caldos dietéticos fortificados con  vitaminas A , D, E, B1, B2, B6, B12 y Ácido fólico.  Sí, de  todos esos componentes llenos de letras  y  números que  promueven que nuestro cuerpo funcione correctamente.

Además, allí se procesan caldos deshidratados, desgrasados, en  cubos, sopas  instantáneas   light   y   extracto de   carne.   Las  sopas,  tan  nobles  en el    invierno,   pueden    ser    utilizadas como   entrada  a  una   comida  o  como un   plato  único.   Y  las  que   se  hacen con  los productos de  Safra, tienen el plus de  estar hechas por  trabajadores para  trabajadores, además de tener Precios  Cuidados.  “No  tenemos nada que  envidiarles a las marcas líderes. Nuestra  calidad  incluso  es superior”, saborea Graciela. El éxito de la empresa se toma como  un buen caldo. Y hace  tan bien como  cada  sorbo.

Y después del  plato salado afloran las ganas de  algo  dulce.

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¿Sabías que  desde hace  seis años un grupo de trabajadores produce chocolates de manera autogestiva? Se trata de quienes recuperaron  Arrufat, empresa  porteña que   se  fundó  en   1931.  Y  que   fue fundida en 2009. Sin patrón ni materia prima,  decidieron que  una  cooperativa les traería permitiría un futuro mejor.

“Ofrecemos  el  mejor   precio  del mercado,   con    la   misma   calidad   de hace   80  años”,  dice   Carlos  Visuara, uno  de  los trabajadores de  la empresa que    ofrece   alfajores   de    arroz   con dulce   de   leche;  almendras,  maníes  y pasas de uva bañadas en chocolate; garrapiñadas; confites y grageas chocolatosas; y hasta tabletas de  100 gramos  de   puro   cacao,  para   derretir una  taza con  leche caliente.  ¿En dónde podes  conseguir  esos  productos? En los focos de ConSol, o por  pedido. También a  través  de  Puente del  Sur  o en  las góndolas de  las sucursales  de la  Cooperativa  Obrera. O  en  el  local porteño   de    Arrufat.   Las   bondades del   chocolate,  además  de   dibujarnos una   sonrisa  en   la  cara, son muchas.

En    porciones  medidas,  colabora para la prevención de  las enfermedades del corazón, aumenta el  colesterol bueno, disminuye  la  presión  arterial  y  hasta tiene   propiedades   afrodisíacas.   Más allá  de  eso, hay  que   tener en  cuenta que  las personas diabéticas o  quienes sufren sobrepeso no  se  benefician aumentando el consumo de los chocolatosos productos.

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