“COMPRAR EN LA ECONOMÍA SOCIAL HACE NACER VÍNCULOS”

“COMPRAR EN LA ECONOMÍA SOCIAL HACE NACER VÍNCULOS”

Con seis años de recorrido, la comercializadora solidaria Caracoles y Hormigas estuvo en el Encuentro de la Economía Social, Popular y Solidaria para compartir diagnósticos sobre el consumo y repensar la relación entre productores y consumidores. Vanesa Della Casa nos los dejó en claro.

Caracoles y Hormigas estuvo en el Encuentro de la Economía Social, Popular y Solidaria, junto con otras 200 organizaciones productoras, comercializadoras, grupos de consumo e instituciones públicas se juntaron en el Encuentro de la Economía Social, Popular y Solidaria, en el Centro Cultural de la Cooperación, y sabe qué rescatar: “El Encuentro”.
Lo dijo Vanesa Della Casa, y agregó: “Se abrió la posibilidad de resolver los problemas colectivamente y en eso avanzamos un montón en crear instancias un poco más grandes de articulación y de organización sobre todo en esta etapa crítica económica, social, cultural, donde la economía social tiene que afrontar nuevos desafíos”.
Caracoles y Hormigas es una cooperativa comercializadora de productos de experiencias autogestivas de pequeños productores, cooperativas de trabajo, fábricas recuperadas, agricultura familiar y organizaciones campesinas y sociales. Nacida en el 2009, busca crear redes de consumo en Ciudad de Buenos Aires y el norte de provincia de Buenos Aires, donde además participa de la Feria Justa en Vicente López, espacio donde no sólo se pueden encontrar consumidores y productores, sino que además funciona como feria autogestionada: “Estos años creció un montón, ampliando sus propuestas, y hoy es una feria que se destaca por ser una que se organiza de manera autogestiva entre los productores que participan. La organización está a cargo del mismo grupo que la conforma, que es muy diferente al recorrido de otras ferias, pero en el distrito se identifica por esto, y que se viene sosteniendo y creciendo en los últimos seis años”, cuenta.
Desde Caracoles y Hormigas, que comercializa yerbas, dulces, panificados, pastas, productos de limpieza, cremas y aceites para el cuerpo, piensan que más allá de los precios, tienen que dejar en claro que el trabajo que realizan, acortar distancias entre el productor y consumidor, no sólo distancias económicas o intermediarios que generan mayores costos, recorta también también distancias en la información sobre qué trabajo se apoya ese producto.
“Nuestros productos se apoyan en los pequeños productores, la economía familiar, lo orgánico, y lo respetuoso del medio ambiente”, dice Della Casa.
“Nosotros sabemos que uno puede ir y comprar lo más barato posible, pero están lejos esos productos de ser sanos y de contribuir a una alimentación nutritiva; incluso, el grado de explotación laboral que tiene para producirse. Las comercializadoras solidarias constituimos un rol clave. Mientras más espacios se abran, creo que serán un aporte positivo a la organización del pueblo en materia de consumo y producción”, define Vanesa.
Entonces, ¿cuánta es la diferencia entre una cooperativa comercializadora y un supermercado? Vanesa no duda: “la diferencia es abismal. Primero, porque en las ferias o redes de comercialización podés tener un contacto más directo y saber la información, pero no solo la nutricional que a veces los consumidores creemos que, con una etiqueta basta, pero qué historia tiene detrás, cómo se realiza ese alimento y llega a nuestra mesa. Después, la economía social tiene esa característica de revalorizar los vínculos sociales y de poner al consumidor y productor en un rol activo, tiene que ver con generar otras lógicas en la economía. Proponemos un vínculo que cuando uno compra nace, no muere”.

©2018 Portal de Noticias Consumo Solidario | info@consumosolidario.com.ar

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?