El Consumo Popular también es cooperativo

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La concentración de la distribución y comercialización de los productos en unas pocas empresas constituye uno de los mayores problemas económicos de las cadenas de valor en la Argentina: afecta tanto a los productores como a los consumidores y beneficia a los grandes supermercados. La inflación, uno de los caballitos de batalla de la oposición política y la agenda mediática, se explica en gran parte por el poder de formación de precios de estos verdaderos oligopolios supermercadistas. El 70% del negocio está dominado por tres empresas, con Carrefour, Coto y Cencosud a la cabeza, lo que ilustra su potencial para meterse en el bolsillo de los argentinos
Como alternativa a los abusos en la remarcación de precios, la economía popular y los trabajadores que la conforman constituyen un nuevo actor político y social que busca desarrollar otra lógica económica solidaria, inclusiva y cada vez más organizada. En la Ciudad de Buenos Aires se desarrolla una experiencia de este tipo encarnada en un grupo de trabajadores feriantes que conformaron una cooperativa de comercialización llamada Consumo Popular, que forma parte de la rama de Trabajadores de la Vía Pública de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Esta cooperativa “nace de múltiples experiencias de ferias y mercados populares itinerantes en los barrios porteños” sostiene su presidenta, Silvia Burlando, quien considera que “propuestas como la Feria Storni en Constitución y Che Floresta, en el barrio que la nombra, son ejemplos de un proceso de organización de los trabajadores de los espacios públicos”.
Con el objetivo de construir redes de comercialización que permitan ofrecer a los vecinos productos a un precio justo, la cooperativa se despliega en más de diez ferias y mercados entre otros en los barrios de Barracas, Soldati, Flores, Barrio Mitre, Floresta, San Telmo, Constitución, Colegiales, San Cristóbal, Chacarita.
Organizaciones como la cooperativa Consumo Popular remiten a las experiencias de comercialización asociativas del Siglo XX como la fundación de El Hogar Obrero, que se desarrollaron acompañando el crecimiento industrial y la sustitución de importaciones, pero que no pudieron resistir los cimbronazos del modelo neoliberal iniciado en 1976. En la actualidad, con más de una década de políticas redistributivas y una fuerte recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores, vuelven a aparecer este tipo de experiencias adecuadas a los tiempos que corren.
En ese sentido, Consumo Popular se prepara para aplicar estrategias 2.0 de comercialización en la web, por la cual se pueden realizar pedidos online desde la dirección electrónica www.consumopopular.com.ar. Silvia Burlando destacó que “los consumidores van a poder acceder sin intermediarios a los productos de cooperativas de alimentos que defienden la soberanía alimentaria de nuestros pueblos, la producción artesanal, los oficios específicos y una gran variedad de emprendimientos que implican interpelar a una responsabilidad en el consumo y abaratar costos, realizar buenos productos, de calidad y a precio justo”.
“Otra economía es posible” sostienen desde la cooperativa y parece que definitivamente la economía popular llegó para quedarse.

 

FUENTE: Miradas al SUR

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