EL TRABAJO ASOCIATIVO POR LA SALUD MENTAL

EL TRABAJO ASOCIATIVO POR LA SALUD MENTAL

La Huella estuvo presente en Santa Fe en el Encuentro de emprendimientos sociales y dispositivos productivos de salud mental, mostrando su experiencia desde el Hospital Borda. Federico Bejarano, su impulsor, contó la importancia de estos procesos.

“El encuentro de Santa Fe fue un espacio estupendo para  mostrar que se puede instalar el trabajo productivo  asociativo,  con apoyo del Estado en sectores de vulnerabilidad  tan marcada y con deficiencias de derechos, históricas. Del mismo modo desde el punto de vista político defender la Ley Nacional de salud Mental mostrando  de hecho lo que son los dispositivos sustitutos que ya se han logrado”, contó Federico Bejarano, impulsor de la cooperativa, y agregó: “la cooperativa puso el acento en la particularidad  de la autogestión social, y de la relación con la comunidad   y un sistema de hibridación de recursos que enriquece la trama social de la misma y encuentra por esa vía alcanzar metas estratégicas”.

La jornada se realizó el 13 de octubre en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que contó con la presencia de más de 250 asistentes, entre académicos, investigadores y asociados, y que a lo largo del día debatió distintos puntos del sector. Allí, se presentó el primer relevamiento realizado por la Incubadora de Empresas Sociales de la Universidad Nacional de Quilmes, y luego se dividió en dos ejes de discusión, el primero en torno a los modos de comercialización, y el segundo, sobre la organización y formalización jurídica de las cooperativas.

El encuentro estuvo organizado por el emprendimiento de catering Emilianas, dependiente de la dirección  provincial de salud mental  de Santa Fe y la Universidad del Litoral.

“Este emprendimiento  viene logrando un desarrollo sostenido en la ciudad  en cuanto a calidad y comercialización  junto con Quenuir, que produce fieltros de lana de alta calidad de la provincia de Chubut también presente; o Hilando caminos, que son hilanderas y tejedoras  de la misma localidad. Estos ejemplos  afirman la calidad de esta herramienta de empresa social. Los nombro solo por nombrar casos muy conocidos pero desde la década del 90 que se vienen  gestando,  existen cientos con menos visibilidad  desarrollo comercial   o en tránsito de tenerlos”, afirmó Federico, dando nombres a experiencias exitosas donde se unen proyectos de inclusión a partir del trabajo social.

La Huella es una empresa social pionera en el país, que ha llevado a la práctica el imperativo del artículo 11 de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657, que debe promover el desarrollo de dispositivos tales como cooperativas de trabajo, centros de capacitación socio-laboral y emprendimientos sociales para articular a los pacientes con la comunidad y defender sus derechos. Hoy en día cuenta con seis asociados que realizan diferentes trabajos de restauración, diseño y recuperación de muebles, asientos, cajas, mesas. Sin embargo, en el camino hacia la inclusión de los pacientes en centros de salud mental, está lejos de materializarse, y La Huella es una primera experiencia que muestra un camino posible.

Tal como señaló Federico: “Hoy la salud mental como otros campos,  se encuentra en tensión entre concepciones divergentes, una de respeto a la ley 26.657,  implica sustitución de los hospitales psiquiátricos por dispositivos de base comunitaria como lo son todo este conjunto heterogéneo de emprendimientos, empresas sociales y cooperativas. Esto es una perspectiva no asilar, interdisciplinaria y comunitaria en la vía de la restitución de derechos como marcan muchos organismos internacionales. En la comprensión de los determinantes sociales de la salud. Por el otro, un sistema centrado en perspectiva medica  y con enfoque en la enfermedad  y en una monovisión psiquiátrica de la problemática”.

La participación de la cooperativa fue un paso más en aras de seguir disputando el sentido común que construye una idea de salud mental en torno a una normalidad, haciendo del encierro y la exclusión, su forma de tratamiento. Sin embargo, La Huella, como otros tantos espacios, presentan una viva imagen de cómo ir superando estas percepciones y prácticas, para poder lograr la plena valoración e inclusión de los pacientes: “Tenemos que crear estrategias culturales para trabajar sobre la percepción social muy distorsionada del campo de la enfermedad. Que sean al mismo tiempo canales de visibilización y de comercialización de productos que son únicos. Estrategias de participación de los consumidores, de los artistas, de los pensadores, entendiendo que  la cercanía y el intercambio son formas de salud”, sentenció Federico.

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