LO QUE COMEMOS ESTÁ ENVENENADO

LO QUE COMEMOS ESTÁ ENVENENADO

¿Sabías que hay frutas y verduras que consumís cotidianamente que llegan a tu mesa con más pesticidas de lo permitido? Entre el silencio oficial y un modo de producir contaminante.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria presentó un perturbador documento que mostraba que varios productos eran vendidos al público con mayor cantidad de toxinas de lo permitido. Fue la ingeniera agrónoma María Gabriela Sánchez, quien presentó datos contundentes relevados en el laboratorio en donde aprecia un aumento de los “análisis de residuos excedidos” de un 5% en dos años, con tendencia en aumento. El puesto número 1 lo encabezó la lechuga, con un 47 por ciento más de lo permitido, seguido por el apio con un 21 por ciento, la espinaca con un 15, el morrón con el 7 por ciento y la acelga con el 6 por ciento. Esa información pone a la comunidad frente a un problema: ¿cómo seguir comiendo frutas y verduras, cuando las que están en la góndola tendrían que haber sido retiradas por estar contaminadas? Mientras tanto, el Estado continúa en silencio ante un asesino silencioso, que recién podrá revelar sus daños en décadas.
¿Cuáles fueron los compuestos encontrados? Clorpirifos, insecticida utilizado para aniquilar insectos, y considerado moderadamente tóxico por la Agencia de Protección del Ambiente (EPA), profenofos, otro insecticida, de moderado a severamente tóxico; metamidofos, plaguicida, altamente tóxico y carbofuran, herbicida, de los más tóxicos de todos, con 1 miligramo es suficiente para matar a un ser humano. Y sin embargo, ningún ente regulatorio ha actuado frente al documento presentado el 6 de noviembre por un propio órgano estatal.
Una muestra más para seguir apostando por la agroecología y el consumo solidario, donde el contacto con el productor permita a los consumidores saber qué es lo consume y qué implica ese consumo para el propio organismo como para el medio ambiente. Porque lo orgánico no siempre es lo más barato, y los vegetales producidos en masa, con el paquete tecnológico de plaguicidas, herbicidas, fertilizantes artificiales, puede llegar a ser una barata tentación. Pero como dice el refrán: lo barato sale caro.

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