PALOMA DEL CERRO: “TRABAJAR PARA LA COMUNIDAD ES ESTAR A SU SERVICIO”

PALOMA DEL CERRO:
"TRABAJAR PARA LA COMUNIDAD ES ESTAR A SU SERVICIO"

Un proyecto musical de melodías ancestrales, música electrónica y ritmos latinos. Un nuevo folcklore. Una elección de vivir de otra manera. Un mensaje volador para mujeres y artistas: “Creo que tenemos que ir hacia lo colectivo”. De trabajar en publicidad a pensar no solo cómo se produce la música, sino también cómo se consume.

Paloma siempre está dibujando.

Así compone, dibuja en un cuaderno colores, frases, ritmos, referencias y da vida a canciones que luego va a cantar para dibujar imágenes con su voz. Cuando habla, también lo hace, por eso recién llegada de una gira por México donde dibujó seis conciertos en diez días, lo primero que comparte es una incógnita transformada en imagen poderosa y profunda: “De México me traigo una pregunta: ¿en qué momento nos desenganchamos de nuestra estrella? Nuestra estrella igual nos guía, pero ¿en qué momento desde adentro perdimos esa conexión? Los antiguos no hacían nada sin consultar la astrología, sin ver los cielos ¿en qué momento el hombre perdió esa conectividad con el todo?”.

Conectarnos     

Paloma Kippes cantaba de niña para acompañarse, jugaba con el rebote de su voz en el zaguán de la casa de su abuela. Años después, cuando terminó el secundario, estudió en la UBA Diseño de Imagen y Sonido, a la par de la cursada armó una banda con espíritu punk: Oupensours. Luego llegó otro proyecto musical, una banda rockabilly y el trabajo en publicidad. Pero todo eso terminó. ¿Por qué? “Siento que trabajar para la humanidad es estar al servicio de ella y lo que me pasaba era que sentía que estaba trabajando para una corporación. El alma sabe cuándo las cosas están bien y cuando no si se puede lustrar su intuición”.

“La familia con la que estuve en México bautizaron a su hija con los Toltecas, decían que el alma viene con un don y que como padres tenían que colaborar a que ese don se desarrolle, a que ese niño lo encuentre. Sino el alma va a estar siempre buscando ese lugar. Muchas veces uno por prejuicios, mandatos sociales, familiares, se decide a no escucharse entonces nos metemos a hacer lo que el mercado pide”.

Como cuando escuchaba el eco de su voz, Paloma volvió a jugar, así nació Paloma del Cerro, un proyecto musical que relaciona ritmos y melodías ancestrales con sonidos actuales. Un nuevo folcklore que con los pies en las raíces propone también electrónica y ritmos latinos.

Después de caminar la máquina devoradora que significa la publicidad, Paloma elige vivir de otra manera. Dibuja ese lugar: “Siento que hay niveles, como las grandes escaleras que se ven en cuadros. En un nivel: el consumo, los chismes, el hablar mal del otro, el hablar de lo mal que está el mundo, eso que se mantrea todo el tiempo, todo el día, desde la televisión, desde los medios. Después vienen otros escalones: gente que está poniendo el cuerpo al servicio de la comunidad, que ven que esto es colectivo, que solo no se llega a ninguna parte. Es zarpado todo lo que está pasando en contraposición de ese escalón más bajo. Creo que es nuestra responsabilidad preguntarnos: con qué colaboro, ¿colaboro con la queja o con hacer algo nuevo?” y suma: “Está lleno de cantautores que hablan de su historia personal, cómo hacemos para que esa historia sea una historia de muchos, que anime, que nos entusiasme a hacer un cambio”

Paloma hizo. En 2011 lanzó su primer disco “Gozar hasta que me ausente”,nominado a mejor álbum de nuevo artista de folklore en los Premios Gardel 2012, y luego “Para bien” (2015). Empezó a dar clases y talleres. Se fue a vivir fuera de las calles porteñas y organizó su agenda para venir a la ciudad dos o tres tardes por semana. Se preguntó: por qué trabajar tantas horas al servicio de un patrón si puedo dedicarle ese tiempo y saber a mi propio proyecto. Esa energía dedicada se volvió shows, canciones, giras, discos. “Cuanto más uno esté al servicio de la comunidad, más recibe; cuanto más uno pueda expandir y colaborar con otros, mayor es la retribución”.

Subir

En medio de esa escalera de niveles infinitos para escalar, Paloma encuentra que el arte es una herramienta fundamental y necesaria: “Es la posibilidad de trasmutar todas las sensaciones y sentimientos que tenemos dentro, de sacarlos hacia afuera. El arte ahora más que nunca tiene que estar a disposición de este despertar. El arte que habla de uno mismo, del bollo personal, está bien, pero creo que tenemos que ir hacia lo colectivo. Que el arte nos una, nos genere modelos de pensamientos que ayuden a evolucionar”

Pero también advierte: “El arte cayó en la misma trampa, la de hacer los hits, de usar ritmos que ya pegan entonces hacer lo mismo. El mercado se morfa todo. Se morfó el arte” ¿cómo le escapamos a esos dientes? Recuperando el poder de soñar. “Preguntarnos: ¿qué sueño? ¿Cuál es mi sueño? Porque el gran problema es que si uno no tiene un sueño el otro te dice qué hacer”

En su tema Para Todas Las Mamitas del Mundo, Paloma propone buscar ese poder: “Reloj de campana tócame las horas para que despierten las mujeres todas, reloj de campana tocame de prisa para que despierten las sacerdotisas”. Sus shows se llenan de mujeres, a ellas Paloma quiere hablarles. “Son mujeres hermosas que están en un trabajo de conocerse a sí mismas que en definitiva es a lo que venimos a este mundo. Colaboro con ese mensaje de empoderamiento, no ser parte de darle nuestro poder a alguien. De eso habla mamitas, de empoderarse. Pareciera que uno necesita identificase con el otro, eso está, veo referentes que a mí me gustan como mujeres mayores, pero hay que elegir bien hacia donde uno mira porque después eso va, la magia sucede”.

Poner el cuerpo

“Las redes sociales, la tecnología, están desmaterializando algunas cosas. Hay algo de lo rápido que va todo, pero también ayudan mucho a crear movimientos. Es una contradicción, está toda esa información ahí, pero a la vez cada vez estamos más esclavos”. ¿Cómo sacamos las cadenas y descontracturamos los cuerpos? Paloma propone vivenciar: “En este mundo también hay que estar, hay que re laburar, hay que estudiar, hay que vocalizar, estudiar la guitarra, componer”

Y en ese mundo de contradicciones recibe por internet un regalo: la escuela de Arte de la Ciudad de La Plata durante todo el año trabajó los discos de Paloma del Cerro, el resultado fueron setenta retratos pintados por los niños que le acaban de llegar. La magia que ocurrió a la distancia se convertirá en celebración cuando, días después, Paloma los visite para cantar y bailar junto a ellos. Quizás también dibujen.

©2018 Portal de Noticias Consumo Solidario | info@consumosolidario.com.ar

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?