PLANETA PEZ

PLANETA PEZ

Las reglas de la banda de rock argentina siempre las pusieron sus integrantes. Fósforo García, el bajista, nos contó que siempre hicieron lo que se les antojó, porque siempre se les antojó la autogestión. Pero también la difundieron, no bajando línea, sino con un simple gesto que muestra que no hace falta vivir con patrón. PH: Nacho Yuchark

Hace años Fósforo García vivió en otro planeta. Uno de juegos en la vereda y siestas inmaculadas. Desde aquella geografía trae consigo una característica que sobrevivió al tiempo y el espacio, y todavía lo define: “Creo que ser un melómano desde la infancia”.

Por ser el más grande de cinco hermanos era el primer candidato a pasar temporadas en lo de abuelos y tíos en el conurbano, “estaba todo el tiempo con mis amigos en la calle, era otro planeta”. De esos días había algo que odiaba: la intocable siesta. Los libros sagrados de las costumbres de esas tierras remotas no negociaban el descanso de la tarde y a ninguno de sus amigos los dejaban salir a jugar. “Quería hacer cosas y lo único que tenía a mano era un radiograbador estéreo de mi tía. Ella me había regalado un par de casetes vírgenes y yo grababa temas de la radio, lo único que podía hacer en la siesta era eso”.

Se escapaba por la misma ventana que hoy se sigue escapando: “La única salida que tenía era escuchar música y la flashié”.

LA NO GÉNESIS

En diciembre del 93 nació PEZ. Fósforo, bajista de la banda, se sumó dos discos después. Más de dos décadas de trabajo se construyeron sobre lo que llamamos autogestión. En el living de su casa Fósforo arranca advirtiendo: “Nosotros no inventamos nada”. No inventaron, pero hicieron mucho: diecisiete discos de estudio y dos devedés, incontables shows y giras.

Los primeros dos discos los sacaron con Discos Milagrosos, un sello independiente. Al momento del tercero, con Fósforo ya jugando en el equipo, mostraron los demos que tenían a algunos sellos. “Buenísimo, vení a verme dentro de cinco meses”, recuerda el tono de las respuestas. Así surgió la pregunta que se convertiría en acción “¿Nos vamos a quedar esperando a que venga alguien y lo haga? Lo sacamos nosotros.Queríamos grabar un disco, teníamos el material y no nos daba para ponernos a esperar a que venga alguien a ponernos la plata y la difusión”.

Al disco siguiente, Argentina explotaba, era el año 2000, y PEZ grababa Frágilinvencible. El octavo tema decía: “Quiero creer que hay pueblos enteros viviendo alejados de la idea del mundo del hombre, haciendo real el sueño imposible”. Ese disco salió bajo su propio sello: Azione Artigianale, lo que Fósforo define como “un sello de goma, un concepto, una idea. Todos los artistas que se acercaban al sello nos decían: ¿lo podemos sacar con ustedes? Si, sácalo. Lo que hacíamos era pasarle un mail con el jpg del sello”. Una forma de decir: si, vos también podes hacerlo.

Desde ese disco empujaron la rueda que no paro de girar. “De ahí en más se formó toda una bola que económicamente nos funciona: los discos los terminamos vendiendo y nos termina generando guita para grabar el próximo y encarar las producciones que queremos hacer, por ejemplo organizar una gira. Llegamos a editar hasta un disco en vinilo hace poco. Pudimos hacer unas cuantas cosas a lo largo de los años pero nosotros nos encontramos con esta situación, enseguida nos dimos cuenta de que era lo que nos resultaba para poder seguir haciendo lo que tenemos ganas de hacer. Creo que es eso lo que te lleva a hacerlo por las tuyas y no depender de encararlo por una cuestión comercial. Tampoco somos inocentes, enseguida nos dimos cuenta que el hecho de ser independientes y autogestivos nos daba la libertad de hacer lo que nos viniera en gana”.

SACAR LA FOTO

Cuando Fósforo grababa música en el radiograbador de su tía, los pesimistas auguraban el fin de la industria de mano de la FM. Años más tarde, cuando internet multiplicó los oídos y las escuchas, la condena se repetía. La música ganó, él sonríe y dice: “Cada uno accede a la música que puede y la música con la que conecta. No escucho toda la música que se hace, no tengo forma, no hay forma de que nadie lo haga, no puedo escuchar todo y escucho un montón de música todo el día. También hay un montón de música que ya la conozco y escuché mil veces y me dan ganas de volver a escuchar, como me dan ganas de ver algo nuevo y me pongo a leer, buscar. No sé cómo cada uno va conectando con la música. Hacés lo que podés y escuchás lo que podés, no hay un método, todo se va moviendo”.

¿Cómo detener los acordes en momentos de constante movimiento? Una posibilidad es grabar. “La grabación de un disco tiene que ver con un registro documental del momento de la banda. Esto es lo que somos nosotros ahora que estamos entrando al estudio. Pasan dos meses y ya estamos en otro lugar. Nosotros tenemos la suerte de poder encarar esos discos, sino la tuviésemos iríamos acumulando música y esperando el momento de poder volcarla a algún lado”.

En ese proceso PEZ encuentra el placer de hacer música: cuando las cosas se van armando o muchas veces salen espontáneamente. Poder vivir de tocar música es algo que nos pasó después de un montón de años de carrera, poder más o menos arrimarle a un sueldito. Nos hicieron creer que se podía hacer eso, este año se vino todo abajo”.

La clave: decidir dónde poner la energía. Cada uno tiene su estrategia. “Vimos bandas surgir desde las paredes, bandas que tuvieron o tienen alcance y las veías en las paredes o con stickers en los bondis. Las veías por primera vez ahí. A nosotros nunca nos dio la energía ni las ganas de ponernos a hacer una campaña. Nos cuesta todo eso de lo que sería la mecánica normal de una banda de rock. Nos gusta juntarnos a tocar”. Pez decide seguir el instinto de hacer con lo que conectan: “Hay cosas en las que no nos hallamos.Es como que nos llamen: hola, tengo mucha plata, mi hija cumple 15 años y quiero que toque Pez. ¿Qué voy a hacer en un cumpleaños de 15? No tengo nada que hacer salvo que conozca a la del cumpleaños o al padre, pero no ir a tocar. Tenemos la pretensión de que en lo que hacemos hay un hecho artístico, nos gusta el laburo de hacerlo. Tratamos de respetar mucho lo que es una banda en vivo de rock. Es algo serio, no es una boludez. Existe un respeto por lo que hacemos y por cómo lo hacemos y tratamos de hacerlo siempre lo mejor posible”.

PERSEGUIR ZANAHORIAS

En otro de los planetas que vivió Fósforo en el año 87, 88, Los Redondos tocaban en Pinar de Rocha. Ahí vio a la Negra Poly después de un show. “Le digo: ¿cómo hacen ustedes para hacer todo por las suyas? Nosotros estamos con un amigo, recién armamos una banda. Y me dijo: no hay que perseguir sueños berretas, zanahorias. A mí me rebotó, es algo que me quedó y que se trata en definitiva de eso. La idea que podes tener a los 17 años de comerte el viaje del rockero y la pura realidad que existe después. Uno delos valores que puedo rescatar en nosotros es la persistencia, es tener claro que lo que hacés no lo estás haciendo porque querés guita, minitas, o cualquier pavada que puede haber ahí asociada al rock, sino que no nos imaginamos otra forma de vida”.

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