¿QUE YERBA CONSUMÍS?

¿QUE YERBA CONSUMÍS?

El yerbatazo realizado a principio de mes frente a la Casa de Gobierno, expuso la crítica situación de los productores frente a los grupos concentrados. Del otro lado, la comercialización solidaria, que potencia los beneficios de la producción al consumo.

30 mil paquetes de yerba fueron regalados durante el acto del 2 de marzo, cuando distintos grupos de yerbateros fueron la Plaza de Mayo a mostrarle a la población su situación: cobran poco más de la mitad de lo establecido por ley por kilo de yerba, los cheques son a 3 meses y hasta a 300 días, no tienen liquidez para afrontar la producción. Y ante todo, el único ganador: los acopiadores, los grandes comercializadores de este producto casi tan consumido como el agua misma. Ante la posibilidad de escases y especulación, el modelo de la Universidad Nacional de Quilmes aparece en la otra vereda, uniendo a productores y consumidores bajo el precio justo y consumo responsable.

DE LA SIEMBRA A LA MESA

El mate es la bebida más tomada por los argentinos durante el año. Una persona ingiere un promedio de 100 litros de mate, mientras que bebe alrededor de 50 litros de gaseosa, 30 de vino, 34 de cerveza y 18 de agua mineral. Una familia tipo compra un paquete cada 23 días. Mirá si no va a ser importante el mate. Pero no hay mate sin yerba…y es posible que no haya yerba si no se cambia la relación entre los comercializadores y los productores, que están al borde del colapso.

Desde hace años, en la Universidad de Quilmes se está trabajando en la construcción de un nuevo modelo de compra-venta a través del programa de extensión Construyendo Redes Emprendedoras en Economía Social (Crees), bajo el modelo de la comercialización solidaria. Lo que proponen son circuitos cortos, donde haya uno o ningún intermediario entre el productor y el consumidor, mientras se construyen nodo de consumo, que los vecinos y distintas organizaciones de la sociedad civil puedan acercarse a la producción de la economía social. Entre ellos, la yerba mate.

“Nosotros al hacer el circuito corto lo que buscamos es trabajar desde la mirada de la economía social y solidaria, tratando de hacerles propuestas a los productores según las posibilidades de los consumidores, pero también viendo cuál es la situación del productor, cómo generarle mejores excedentes, para que pueda planificar su producción y que se puedan visibilizar los productos de la economía social y solidaria que muchas veces no están en el mercado” nos contó Henry Chiroque, miembro de Crees, y continuó: “Lo que uno encuentra mayormente son los productos de yerba mate de los sectores concentrados. A partir de eso, buscamos generarle movimiento y a la vez, sentarnos con otras comercializadoras solidarias y poder construir una mayor escala de la economía social”.

Además de las ferias que se arman periódicamente en el campus de la universidad, hay varios nodos en distintos puntos del Gran Buenos Aires, además del trabajo con distintas comercializadoras, que entregan la yerba a precios que benefician tanto al productor como al consumidor, de marcas cooperativas como Las Tunas o Titrayjú.

“Con los circuitos cortos y trabajar con los consumidores, aseguramos que tengan el producto, mientras generamos que haya una transferencia equitativa a favor también del productor”, concluyó Chiroque. Una alternativa que hace que la yerba siga siendo sustentable y que no se financie con el trabajo y bienestar de los productores.

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